“El uso de la bicicleta, la alternativa ideal en época de distanciamiento frente a la pandemia de coronavirus”

La emergencia sanitaria ocasionada por el coronavirus COVID-19 ha obligado a la gente a pensar en otras posibilidades de movilización, considerando que el transporte público es un espacio apto para el contagio, y la bicicleta se ha convertido en una opción atractiva.

Su beneficio no es solo el de transportarse. En las circunstancias actuales, con la pandemia amenazando la vida de la gente, la bicicleta es un medio que ayuda a cumplir el distanciamiento social.

Además, en el aspecto medioambiental, al ser un vehículo que no usa combustible, contribuye en la reducción de la contaminación de la ciudad y mejora el estado físico de quienes la usan. Según estudios de la Secretaría de Movilidad -realizados en Quito y en otras ciudades del mundo donde se busca alternativas de movilidad sostenible y responsable con el ambiente-, la bicicleta es uno de los medios de transporte que contribuye a la reducción de la contaminación del aire, ayuda a compensar la huella de emisiones de carbono y es saludable.

 “Siempre que sea posible, considere andar en bicicleta o caminar: esto ayuda a mantener la distancia de seguridad y realizar ejercicio físico, que en estos días no hemos podido practicar debido al aumento del teletrabajo y a las restricciones a las actividades deportivas y de ocio”, informó la OMS en una guía técnica que publicó este mes.

Varias ciudades del mundo como Bogotá, Milán, Nueva York y Berlín, han puesto en marcha planes de adaptación de sus vías, para dar más espacio a peatones, bicicletas y otros medios de transporte similares como scooters y patines.

Para trazar las nuevas ciclovías consideraron: rutas que acojan usuarios desplazados del transporte público por la disminución de capacidad; rutas que conecten con mercados, hospitales, estaciones del Metro y del transporte público; rutas con conexiones entre barrios de la ciudad; que no tengan inclinaciones mayores al 5 %, para generar corredores pedaleables; y que se interconecten con el sistema de ciclovías actual y con los trazos que ya estaban planificados previamente.

Dependiendo del tamaño de las calles, habrá segregación física sólida, con bordillos y separadores de concreto; bolardos fijos abatibles, señalización vertical y horizontal; o solo pictogramas, pintura y señalización vertical.

https://www.eluniverso.com/sites/default/files/archivos/2020/04/informe_tecnico_ciclovias_emergentes_dmmts_dmppm.pdf