CUANTO SUENA EL ASFALTO?

Adelantándose más de un año al plazo marcado por la legislación, la Dirección General de Calidad Ambiental ha elaborado los Mapas Estratégicos de Ruido y los Planes de Acción de cerca de 17,5 kilómetros de carreteras regionales, las que registran un volumen de tráfico de más de tres millones de vehículos al año. El objetivo es saber cuánto ruido “soporta” el entorno de estas carreteras y, lo que es más importante, cuántas personas pueden verse afectadas, para tratar de buscar, en su caso, la mejor manera de solucionarlo.

En tan sólo unos años, el ruido ha pasado de ser un problema ambiental de segunda a convertirse en una de las principales causas del deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades. De ahí que la Unión Europea, y tras ella los países miembros, estén generando e implantando una completa y extensa normativa para tratar de reducir la contaminación acústica y sus efectos sobre la salud humana. La legislación de cabecera en esta materia es la Directiva sobre Evaluación y Gestión del Ruido Ambiental, que España traspuso a su ordenamiento jurídico mediante la Ley 27/2003, de Ruido, y cuyo objetivo principal es asegurar una vigilancia sistemática del ruido en los países de la UE. En ella se prevé la introducción de medidas para localizar y clasificar las fuentes de contaminación sonora.

Los tramos más ruidosos de la red regional de carreteras se concentran en Arnedo, Logroño y Villamediana de Iregua.

De todas las fuentes de ruido de las zonas urbanizadas, el tráfico rodado se lleva la palma. Coches, camiones, autobuses y motos son los responsables del 80% del ruido de las ciudades, junto a un 10% de la actividad industrial, un 6% del tráfico ferroviario y un 4% de las actividades de ocio. Para comenzar a abordar este problema la Directiva propone la elaboración de mapas estratégicos de ruido que, a grandes rasgos, son una especie de “fotografía” que muestra los niveles de ruido, de una fuente concreta, a los que está expuesta determinada zona. En una primera fase, la Directiva exigía elaborar antes del 30 de junio de 2007 los mapas de ruido de las carreteras cuyo tráfico supere los seis millones de vehículos al año. Esto supuso el estudio y análisis de 4.800 km de carreteras y autovías nacionales, así como de 1.000 kilómetros de autopistas, aunque ninguno de estos ejes viarios pasaba por tierras riojanas. El segundo plazo expira en junio de 2012. Para esta fecha deben estar aprobados los mapas de ruido de las carreteras por las que circulan más de 3 millones de vehículos al año. En octubre del pasado 2010, con más de un año y medio de adelanto, la Dirección General de Calidad Ambiental del Gobierno de la Rioja decidió iniciar el camino marcado por la Directiva y comenzó a elaborar los mapas de ruido de los cuatro tramos de la red regional de carreteras que superan ese nivel de tráfico: la LR 115, en el tramo que atraviesa Arnedo; la LR 131 en Logroño, desde el puente de piedra hasta el límite con Navarra; la regional 134, desde la salida de la autopista en Calahorra hasta la frontera con Navarra; y la carretera que une el logroñés barrio de La Estrella con Villamediana. En total, cerca de 17,5 kilómetros de carreteras regionales.

Los mapas de ruido pueden ser una herramienta muy importante en la planificación urbanística y el diseño de edificios.

PLANES DE ACCIÓN

La información que proporcionan los mapas de ruido ha servido de base para la elaboración de los planes de acción, en los que se recoge ya una batería de medidas orientadas a prevenir y corregir las afecciones concretas. Los planes de acción que se han venido desarrollando en distintas zonas de España y Europa incluyen un gran abanico de medidas. Algunas son de carácter preventivo, como regular el tráfico, disminuir la velocidad con rotondas, bandas reductoras, señales, radares, presencia policial, crear nuevas variantes o circunvalaciones, utilizar pavimentos fonoabsorbentes etc. En ocasiones, los planes de acción recurren también a medidas de carácter corrector como la instalación de pantallas acústicas, el aislamiento de fachada, o el aumento de la distancia entre carreteras y viviendas. Aquí en La Rioja, los planes de acción se centrarán en tratar de reducir el número de personas afectadas en las localidades de Arnedo, Villamediana y Logroño, que es donde se registran los mayores problemas. Las medidas del plan se revisarán cada 5 años para evaluar su implantación y verificar que consiguen reducir los niveles sonoros, como mínimo, a los Objetivos de Calidad Acústica establecidos por ley. La vigente Ley de Ruido está suponiendo un importante esfuerzo para las distintas administraciones, incluídos los Ayuntamientos que ostentan numerosas competencias en este campo. De hecho, los Ayuntamientos están obligados a adaptar las ordenanzas existentes y el planeamiento urbanístico a esta norma y las que la desarrollen. Para ello, desde la Dirección General de Calidad Ambiental se informa en materia de ruido, entre otros, los Planes Generales Municipales en fase de desarrollo a través de la Evaluación Ambiental Estratégica, alertando que se debe realizar una zonificación acústica así como planes de acción en aquellos sectores que incumplan los objetivos. Paralelamente se está trabajando en la redacción de una ordenanza tipo que sirva de interpretación de la normativa estatal y sea válida para todos los municipios de La Rioja, una vez sea aprobada por cada uno de los plenos municipales.

Conceptos claros

La magnitud básica para medir el volumen de un sonido es la presión sonora, que se expresa en pascales, pero el oído humano no responde de manera lineal a los estímulos que recibe: un aumento del doble de presión no se percibe como el doble de volumen. Por eso, habitualmente se utilizan como unidad de medida los decibelios (dB), una escala logarítmica que se ajusta más a la respuesta del oído humano. En esta escala, la intensidad se incrementa en unidades de 10, cada incremento es 10 veces mayor que el anterior. Entonces, 20 decibelios es 10 veces la intensidad de 10 dB, y 30 dB es 100 veces más intenso que 10 dB. El umbral de audición está en el 0 dB, y el umbral de dolor alrededor de los 120 dB. Sin embargo, el oído no responde igual a todas las frecuencias de un ruido. Por eso, normalmente en los sonómetros se aplica además un filtro corrector tipo A que tiene en cuenta que los tonos agudos provocan más molestia que los graves. Se habla entonces de dBA. Para poder abordar el problema del ruido hace falta, además, establecer un indicador que “explique” adecuadamente el grado de molestia que provoca. La Unión Europea ha propuesto como indicadores del ruido ambiental para la elaboración de los mapas de ruido estratégicos y los planes de acción los índices Lden y Lnoche. Lden es el indicador de ruido asociado a la molestia global durante el día, la tarde y la noche, mientras que Lnight es el indicador de nivel sonoro durante la noche que determina las alteraciones del sueño.

Fuente: http://ias1.larioja.org/apps/catapu/documentos/Revista37CuantoSuenaElAsfalto.pdf